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El corazón y la razón

"La matemática pura es, a su manera,
la poesía de las ideas lógicas"

A. Einstein

“El binomio de Newton es tan bello como la Venus de Milo.
Lo que hay es poca gente que se da cuenta de ello.”

Fernando Pessoa

La ciencia y la poesía son antagónicas en infinidad de elementos; sin embargo, la cuerda que los enlaza es esencial, ambas buscan arribar a la descripción suprema de la realidad (en caso de que tal cosa como la “realidad” exista) y su belleza, motivados por la misma fuerza motriz, la incertidumbre. Por lo tanto, no es irracional encontrar individuos que puedan manejarse en ambas dimensiones con talento, seguridad y sin contradicciones. Tal vez la otra dimensión, aquella en la que dichos individuos no habitan la mayor parte del tiempo (en caso de que exista tal cosa como el “tiempo”), sea una válvula de escape para explorar lo que su dimensión principal no le permite. Y, de esta manera, ambas puedan inspirarlo mutuamente.

Todos buscamos trascender, ya sea al dejar rasgos de nuestro genoma en las generaciones siguientes o nuestra esencia en una obra específica. La ciencia se actualiza permanentemente y, quizás, una idea que hoy es axioma, pasado los diez años de publicada, ya nadie la cite ni recuerde. En cambio, los poemas son, sencillamente, eternos, el eco de sus versos resuena en el infinito. Estas dos dimensiones, que hoy parecen tan lejanas en el cosmos y en la historia, fueron cómplices, socias, al momento de exponer las primigenias concepciones de la “realidad” y, durante milenios, una no se manifestaba si no lo hacía la otra. 

Son muchos los ejemplos de humanos que transitaron y transitan ambas dimensiones (donde el poeta Dr. Christian Bök quizás consiga posicionarse en la cima, si lo acompaña la ciencia), ya sea que vayan desde la poesía a la ciencia o viceversa, y el vehículo que justifica la dinámica interdimensional es que ambas disciplinas son necesariamente rigurosas en cuanto a sus estructuras.

¿Qué ocurre con los que estamos en la intersección o en el panorama? ¿Qué ocurre con el lector? En definitiva es un acto de fe. El lector debe, sin perder la crítica, someterse a la poesía o al artículo científico, bajo el manto de sus léxicos remotos, y permitir ceder la descripción de la “realidad” a unas cuantas hojas o versos.

¡¿Unas cuantas hojas o versos?! Todos nos hemos, en algún momento, o lo haremos, atemorizado ante la idea de leer algunas de las obras más extensas de la literatura universal. Uno se toma unos momentos para reflexionar y analizar antes de comenzar una obra como “Guerra y paz” de León Tolstói. Esto sin tener en cuenta “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust o “Marienbad my love” de Mark Leach, solo por citar algunos ejemplos. Pero, los nombrados no son libros de poemas. ¿Hasta dónde llega la relación entre ciencia y poesía? “De Rerum Natura” es el único poema conocido de Tito Lucrecio, eso sí, uno que ocupa seis volúmenes y que sirvió para salvar a la ciencia y hacer de ella gran parte de lo que es hoy, pero eso es tema para otra entrada. “La naturaleza de las cosas” es, sin dudas un dilatado poema; no podía ser de otra forma si va a metaforizar la razón de las cosas, de la “realidad”. A pesar del volumen de estos textos, más allá de la disponibilidad de “tiempo” y voluntad, pueden leerse sin mayores dificultades. Sin embargo, la magnitud no importa. Existe un libro de tan solo diez páginas que no le va alcanzar la vida, ni siquiera varias vidas, para leerlo. Se trata de “Cent mille milliards de poèmes” de Raymond Queneau. Es un libro de poesía donde cada página solo contiene un soneto, pero con la singularidad de que cada verso está cortado. Entonces, se lucen catorce tiras por página. Por lo tanto, uno elije como primer verso cualquiera de los diez sonetos, luego el segundo verso de cualquiera de los diez poemas y así sucesivamente hasta completar los 14 versos. Esto se traduce en cien billones de combinaciones por lo que, según las estimaciones del mismísimo autor, empleando 8 horas de lectura al día, durante 200 días anuales, ocupará un millón de siglos de lectura. ¿Qué tiene que ver con ciencia? Más allá de la notación científica para hacer alusión a las posibilidades, la musa no es más que una abstracción matemática. 

En resumen, esta especie de divorcio de la ciencia con la poesía, puede ser que sea un matrimonio que ha fracasado, pero aquella unión estrecha culminó de manera armoniosa. En toda pareja, suele existir una parte más estricta, en este caso parece ser la ciencia. Sin embargo, los hijos pueden elegir pasar la semana en una de esas dimensiones y los fines de semana y feriados en la otra, alternando en una especie de rayuela física que, relativamente, funciona. Los tutores, por su parte, dejan ir a los hijos en absoluta calma, porque aunque se hayan distanciado, en gran medida, están convencidos que la otra parte mantiene el criterio con el que fundaron la unión miles de años atrás, antes de que el camino se bifurcara, cuando se necesitaban y no podían retirar el velo de los misterios por sí mismos. En definitiva, no pueden olvidarse, por lo que no pueden separarse. Es el caso donde el corazón y la razón procuran convivir sobre la base del entendimiento porque, como dice La Renga, “el corazón tiene razones que la propia razón nunca entenderá”; y sin embargo, como lo expresó  Juan Benet, "La razón, un recurso científico, sirve de antítesis a la inspiración poética". 


RIMA IV 

[…]
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!

[…]

Mientras el corazón y la cabeza
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!

[…]

Gustavo Adolfo Bécquer


Referencias

  • Poitevin, P. Ciencia, matemáticas y poesía. Figuras Revista Académica de Investigación, 1(3).
  • David Boucher, «Ouvroir de littérature virtuelle. Cent mille milliards de poèmes: avatar de la poésie scientifique?», in Muriel Louâpre, Hugues Marchal et Michel Pierssens (éd.), La Poésie scientifique, de la gloire au déclin, ouvrage électronique mis en ligne en janvier 2014 sur le site Épistémocritique, www.epistemocritique.org, p. 413-­‐422.
  • Juan Jorge Michel Fariña. El binomio de Newton y la Venus de Milo. International Journal on Subjectivity, Politics and the Arts. Revista Internacional sobre Subjetividad, Política y Arte. Vol. 5, (2), abril 2010, 1-4.
  • Álbar García de Gurtubai Escudero. Atomismo: De la Poesía de Lucrecio a la Ciencia de Galileo. Ontology Studies / Cuadernos de Ontología 12, 2012, 149-165. ISSN:1576-2270.
  • Omar Julián Álvarez Tabares. La poesía, el poeta y el poema. Una aproximación a la poética como conocimiento. Escritos / Medellín - Colombia / Vol. 21, N. 46 / pp. 223-242. Enero-junio 2013 / ISSN 0120 – 1263.


[Diego Obiol, en sus palabras: Bahiense, carpintero de aluminio, instructor de sobrecarga, farmacéutico -egresado de la UNS- y doctorado en bioquímica por la misma Universidad. Desempeñé la profesión en Ushuaia y en Gral. Roca. Actualmente me encuentro terminando el posdoctorado en el laboratorio de biofísica del IFISUR-UNS-CONICET. Ejerzo la docencia en el departamento de biología, bioquímica y farmacia y en el departamento de física ambos de la UNS. Además, como docente de química en un colegio secundario. He sido galardonado mayormente en el género narrativa, aunque también he obtenido varios reconocimientos en poesía. He participado de múltiples antologías, he escrito algún prólogo y alguna contratapa de libro; y entre los reconocimientos, el mayor honor que obtuve fue que un concurso literario llevara mi nombre.]

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